Antes que nada no quisiera que nadie se llevara a engaño. Antonio Lizana no es un antiguo.
A lo que me refiero es a esa expresión tan flamenca que alude a los cantes y cantores del pasado y que tantas veces he escuchado en boca de muchos aficionados. Tampoco quisiera encasillar a Lizana como un cantaor flamenco que toca jazz. Me gusta más pensar que es un músico de jazz a la manera de aquellos pioneros que cantaban y tocaban a la vez un instrumento con tanta destreza como gracia.

La primera vez que oí a este saxofonista gaditano fue en un disco ajeno que me gustó. Me refiero al primer disco del grupo Gabacho MaroconnectionBissara de 2014. En ese trabajo me llamó la atención por partida doble Lizana, que lo mismo tomaba el saxo tenor como cantaba. Y ambas con gusto y “cuadrao”. Desde entonces el músico de San Fernando ha enlazado tres trabajos como líder dónde deja constancia de su portentosa versatilidad.

Desde “Quimeras del mar”, de 2015, hasta su último “Oriente”, se ve la evolución de alguien que va a la búsqueda de una voz que ahora mismo nadie tiene en nuestro territorio. Pero como no me gusta caer en etiquetas musicales, cosa que abomino por lo general, no hablemos de lo bien que lo hace cuanto mezcla las músicas que por influencia geográfica y por elección natural también domina. Sería fácil caer en la tentación. Cuando suena, no hay nada forzado o artificial, todo es natural. El fraseo del saxofón de Antonio Lizana parece que no tiene solución de continuidad cuando su voz se arranca en medio de un solo. Lo que pudiera parecer impostado en otro aquí brota de manera “impactante”, como ha reconocido Jorge Pardo.

Su último trabajo como líder, “Oriente”, introduce ritmos y reminiscencias árabes, como ya hacía en sus primeras colaboraciones con Gabacho, pero a la manera de Lizana. Como buen “multireedist” (toca diferentes saxos) y cantante, se prodiga en los temas dónde su voz cobra mayor protagonismo; no es que anteriormente no lo hiciera, pero aquí se le ve más suelto. Yo me quedo con el tema “Ô Delà”, dónde interviene Munir Hossn, pero es una cuestión de gustos. Aquí hay músico para rato.