Desde nuestro primer encuentro en el Departamento de Música de Diputación de Granada, Celia y yo mantuvimos una larga, fructífera y cordial relación profesional a lo largo de los años. Su primer registro sonoro fue para el disco doble de “Jazz en la Costa” con una exquisita versión de “That´s All”, grabada en junio de 1998, con un grupo conformado por lo mejor de la escena jazzística granadina de esos años y con su inseparable compañero musical y amigo Kiko Aguado.

De Celia me gustaba su amor intenso por la música, heredado de su padre Antonio Fernández de Moya, compositor y guitarrista, su sonrisa y amabilidad, su profesionalidad, su compañerismo, su increíble y poderosa voz dotada de una sobresaliente técnica, con esa sorprendente versatilidad para cantar blues, flamenco, copla, bossa nova o jazz.

Así que no fue de extrañar que de inmediato fuera mi cantante favorita y la que más veces he programado y escuchado en los festivales de jazz: en el Festival Internacional de Granada, en el Festival de Jazz en la Costa de Almuñécar, en el Festival de Jazz de Busquístar, en actuaciones en el Ciclo de Jazz Hecho en España o en el circuito de jazz provincial.

En paralelo a su carrera como compositora, educadora y profesora en el Berklee College of Music, Celia logró construir un acertado y singular universo sonoro muy alabado por la crítica, acercando con estilo el jazz a la canción española e hispanoamericana, con un importante legado discográfico. Pero, a mi me gustaba especialmente cuando te transportaba a Brasil con sus maravillosas versiones de los clásicos de la bossa nova y sobre todo cuando cantaba jazz, como una gran dama norteamericana, blanca pero con el alma negra, como diría Tete Montoliu. Me encantaba cuando interpretaba estándares del jazz con esa voz tan sensual, reconocible y querida. Más de una vez le pedí que cantara uno de mis temas favoritos “Speak Low”.  “Lo tenemos que incluir en el disco”, me decía con una sonrisa.

Justo en el cenit de su carrera musical como cantante y profesora, Celia nos dejo para siempre. Una triste noticia.  A algunos medios de comunicación que me llamaron ese día para decir unas palabras, les dije lo mismo: “era una bellísima persona y una cantante extraordinaria, mi favorita. Una gran perdida para el jazz español”

Ya no podremos grabar ese disco que hablamos y proyectamos, incluido el tema de Kurt Weill, pero las canciones de Celia Mur  volverán a sonar esta noche en el 40 Festival Internacional de Jazz de Granada, con la música y las voces de catorce corazones amigos y queridos, con los que compartió cariño, amistad y profesión, en un merecido y sentido homenaje.

”Speak low when you speak, love.
Our moment is swift, like ships adrift, we’re swept apart, too soon”

Texto: Jesús Villalba
Foto: Mamen Valverde (+)