Vivimos tiempos locos que duda cabe. La indigesta situación que nos ha tocado vivir nos proporciona sin embargo algunas gratas sorpresas en la agenda musical de este otoño recién iniciado. Resignados a un semi confinamiento que parece no acabar nunca, habituados como estamos al consumo musical casero, la llegada de una serie de tres conciertos de jazz al otoño de la costa granadina pudiera parece inverosímil. Al exitoso festival de este verano atípico en Almuñécar le sale ahora un apéndice que nos hace frotarnos los ojos y pensar que todavía hay esperanza.

La pandemia y el confinamiento abortaron la presencia del pianista Moisés P. Sánchez el pasado 24 de abril en la Primavera Musical del Auditorio Manuel de Falla. En esa ocasión se anunciaba junto a la violista Isabel Villanueva con un repertorio de música española que incluía obras de Falla o Sarasate. Sin embargo, ya sabemos lo que pasó, ¿habría que preguntarse cuántos conciertos y espectáculos musicales se anularon y se perdieron en el tiempo quizás para nunca más durante los últimos meses? Pero como la justicia musical existe, el pianista madrileño se ha tomado su particular revancha y vuelve ahora con su personal visión de la locura. Porque el mejor antídoto contra esta loca situación es una buena dosis de locura musical bien entendida. “There’s always madness” es la última creación de Moisés Patricio Sánchez y quién no conozca la carrera de este músico aún está a tiempo de desquitarse. Autor de una dilatada carrera como músico, compositor y productor, pocos pueden presumir en estos momentos de una trayectoria tan variada y audaz, porque mucho hay de audacia en sus discos. Al referirse a un anterior trabajo del pianista, el estupendo “Metamorfosis” de 2017, el crítico Carlos Pérez Cruz anotaba certeramente: “Reflejo de los enormes recursos de Moisés, Metamorfosis es la consagración de la primavera creativa de un músico integral, de enorme talento y capacidad de trabajo que, con inteligencia, constancia e independencia, va mudando su piel, paso a paso, hacia la plena madurez artística”.

No creo que haya otro pianista que se asemeje en nuestro país a Moisés. El universo musical de este pianista es poliédrico, plagado de aristas y referencias a las múltiples gustos musicales que habitan en la personalidad de este ecléctico y singular artista. Imagínese una autopista de múltiples carriles ocupados por vehículos que circulan al unísono y que vistos desde lejos se asemejan a un haz de diversas tonalidades. Una sinfonía ecléctica y diversa asombrosamente ensamblada por el arte del músico madrileño. Compleja, quizás esa sea la palabra. Escuchar su música nos traslada a universos dispares habitados por el jazz, el pop, la música sinfónica o el rock. Todo tiene cabida en la “creatividad enloquecida” del madrileño. No encuentro mejor vacuna para estos tiempos que ahora nos toca vivir. La música siempre nos salva del tedio.