Hay quienes dicen que André Malraux anunció que “el siglo XXI será espiritual, o no será”. Parece que el tiempo le está dando la razón. No deja de ser cuanto menos curioso, que además de cantante de jazz, Kurt Elling posea un doctorado en teología por la Divinity School de Oxford. Esto lo convierte en una rara avis en estos tiempos livianos. Además, le gustan las canciones con mensaje. Mientras otros piensan que el mensaje está en la voz el cantante de Chicago tiene preferencia por las canciones elaborados y complejas.

Pero si aún piensan que les estoy contando un cuento chino, fíjense en la letra de la versión que hace del tema de Jaco Pastorius “Three Views of a Secret” que aparece en el último trabajo de Elling, titulado de manera significativa The Questions. “No lo sé / ¿Se supone que debo saberlo? ¿Qué pasa si todos los caminos / conducen de la misma manera a casa? Los caminos se doblan / y nunca llegan al final de ella mezclando / tejiendo alrededor para empezar de nuevo / Y cada noche las preguntas vienen y le piden a la luna que se levante / Y vuela lejos del viejo Hermano Sol y haz brillar su luz de forma independiente (sólo por una vez)”. La letra es una adaptación del poeta del siglo XIII, Yalal al-Din Rumi, célebre sufí musulmán que aún hoy día cuenta con seguidores a través de los famosos “derviches giróvagos”.

 

El cantante se ha distinguido a lo largo de su carrera por alternar estándares del cancionero jazzístico como el “Skylark” de Johnny Mercer que cierra el álbum, con letras de autores ajenos al corpus clásico, como el “American Tune” de Paul Simon o el “Washing of the Water” de Peter Gabriel que aparecen en The Questions. Pero en Elling todo suena a jazz como por ejemplo pasa con Brad Mehldau cuando decide versionar un tema de folk.

En 2016 se inició una de esas colaboraciones que van camino de convertirse en clásicas. El cantante entró en la factoría Marsalis, de Branford se entiende, de dónde surgió un primer trabajo: “Upward Spiral”. Entonces como ahora habituales colaboradores del saxofonista participan en el disco, ahora representados por el pianista Joey Calderazzo, que repite, y el baterista Jeff “Tain” Waits, a quién no escuchaba con el mayor de la saga Marsalis desde hacía tiempo. A la causa se une el trompetista también de Chicago Marquis Hill, a quién no convendría perder de vista y que interviene en dos temas, especialmente fino en “Lonely Town”.

Un último detalle, su último disco está dedicado a otro cantante recientemente fallecido, John Hendriks, maestro del vocalese y viejo colega a principios de siglo en la formación “Four Brothers”. Elling es ante todo un hombre de palabra y va camino de convertirse en la voz del jazz en el siglo XXI.

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