En una escena de la inolvidable película de Martin Scorsese el protagonista Henry Hill, interpretado por Ray Liotta, pronuncia una frase lapidaria, de esas que se te quedan grabadas a fuego: “Para mi ser gángster era muchísimo mejor que ser presidente de los Estados Unidos”. No está mal como declaración de principios, si eres un gánster con ambiciones claro.

No recuerdo cuando fue la primera vez que escuché a Jorge Pardo. Suele pasar cuando has asimilado la música de alguien a quién consideras cercano. Está tan presente en nuestra memoria personal que no caemos en la cuenta cuando fue la primera vez. Porque Pardo es lo que venía a decir el título de la película de Scorsese, “Goodfellas”: un buen hermano, alguien de la familia.

Caso excepcional este en la escena musical de nuestro país y que quizás merezca un estudio pormenorizado. Jorge Pardo es en nuestro jazz alguien con quién se puede contar, que parece estar omnipresente, siempre dispuesto a colaborar cuando se le necesita, “uno de los nuestros”. Lo mismo lo escuchamos con Chick Corea, Paco de Lucía o Camarón, que colaborando con Sinouj, DJ Toner o tocando con amigos en una jam en la playa de Mojácar o en el Eshavira granadino.

Pardo es un músico a caballo entre dos mundos, el flamenco y el jazz, aparentemente irreconciliables y sin mucho que ver. Alguien que ha sabido encontrar el secreto íntimo de estos universos musicales, la hermandad milenaria de la cual surgen. En Nueva Orleans o en el Barrio de San Miguel de Jerez, la música surgía en el entorno cercano de las reuniones de bandas de música frente al lago Pontchartrain o en las corralas de vecinos al calor de alguna fogata. La amistad y la camaradería ante todo.

En las manos del talentoso multi-instrumentista ambos mundos musicales son uno. Cosas de los maestros supongo. Porque como le decía a Juan Claudio Cifuentes “Cifu” en una conversación en el ya mítico programa radiofónico “A todo jazz”: “yo tengo esas dos culturas musicales en mi sangre.”

En uno de sus últimos trabajos, “Huellas”, que la revista francesa Jazz Magazine incluyó en sus “chocs du mois”, podemos encontrar todas las influencias del músico madrileño: el jazz, el blues, el flamenco y todo aquello que forma parte de su vida musical. Todo parece estar ahí. Como él mismo comentaba al “Cifu” cuando éste le preguntaba por su búsqueda del punto de encuentro entre el jazz y el flamenco, “ya no es una búsqueda, eso hace tiempo que me ha abandonado, lo que salga ahí está.” Pues eso.

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